Por: Priscila Martínez Ramírez
Estimado lector, ¿habías escuchado hablar del término “Homeschooling”? Actualmente lo más común es la educación escolarizada, en contraste, el homeschooling o Educación en casa consiste en educar a los hijos sin matricularlos en un colegio presencial.
Para conocer un poco de la historia reciente de tal modalidad nos remontamos a Estados Unidos: A mediados del siglo XX se observó un renovado interés por la educación en el hogar, impulsado por el cuestionamiento social de la educación pública y el auge de las ideas de desescolarización promovidas por figuras como John Holt.
Según datos del Instituto Johns Hopkins, en la década de 1980, comenzó una era crucial cuando los estados empezaron a legalizar la educación en el hogar; el número de familias que optaban por ella alcanzó una cifra estimada de 2 millones a principios de la década de los 2000.
Lo anterior, parece algo totalmente ajeno a lo que nos han dicho que era la educación porque de forma tradicional la responsabilidad de enseñar se lo conferimos a profesionales que han estudiado para ello y bajo un sistema que en el caso de México es regulado por el gobierno.
Pero ¿Qué sucede ante un sistema fallido? Como lo hemos visto en columnas anteriores los alumnos en nuestro país no son competitivos a nivel internacional, la inmensa mayoría tiene graves deficiencias en comprensión lectora y matemáticas; otra pregunta es ¿Qué hago si no estoy de acuerdo con los contenidos de los planes educativos?
Muchos padres quieren tomar las decisiones del contenido y metodología más propicia para sus hijos, de hecho, esto es muy común en clases altas, cuando pagan maestros particulares. No es el caso de la mayoría de las familias que educan en el hogar, sin embargo, gracias a la tecnología lo pueden realizar al acceder a materiales educativos, guías y plataformas educativas en línea.

Ana Paulina Maya, una experta en el tema nos especifica: En inglés existe una clasificación más establecida y unas definiciones más claras para cada modalidad, pero en español todavía no, por eso yo suelo utilizar el término “homeschooling” como una manera genérica que abarca todas las posibilidades y “unschooling” para hablar del tipo de vida que llevan algunas familias, totalmente desligadas de los esquemas escolares. Y definitivamente, lo que más me gusta es hablar de “educación en familia”. Sin duda es una alternativa que vale la pena conocer y difundir; en la segunda entrega de esta columna haré una breve descripción de la “escuela en casa” en nuestro país.
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