Por: Priscila Martínez Ramírez
El informe de la UNESCO “La urgencia de la recuperación educativa en América Latina y el Caribe del 2024 fue brutal: “Las evaluaciones nacionales dan cuenta de un impacto especialmente preocupante en los niveles de aprendizaje: casi todos los países que aplicaron pruebas luego de la pandemia muestran retroceso, en algunos casos de magnitudes altas.”.
Concluye que, de hecho, antes de pandemia los logros de aprendizaje de la región eran deficientes: en sexto grado, los desempeños mostraban un declive en comparación a tercero, especialmente en matemática y para secundaria baja, las pruebas PISA de 2018 mostraban que apenas un tercio lograba niveles mínimos de competencia.
La estadística continua con esa tendencia, dos de cada tres estudiantes mexicanos no alcanzan el nivel básico en matemáticas y comprensión lectora. México es uno de los países con el nivel educativo más bajo de la OCDE (PISA 2022).
A esto sumamos que la asistencia escolar se reduce drásticamente a medida que los jóvenes crecen. A los 15 años, el 80% de los adolescentes se encuentra escolarizado, a los 19 años esta cifra se desploma, 39% (hombres) y el 51% (mujeres). En este caso hay una desigualdad, pero en contra de los varones, tema que no se ha dado importancia.

Los adolescentes que hoy están cursando su secundaria o preparatoria tuvieron graves lagunas de conocimiento provocado por la pandemia y un sistema que de antemano no servía. En respuesta se optó por bajar la rigurosidad de los estándares de acreditación.
Este año la Suprema Corte de Justicia de la Nación validó un acuerdo de la Secretaría de Educación Pública (ACUERDO número 10/09/23) acerca de las reglas para evaluar a los estudiantes de educación básica en México. Establece para los alumnos de secundaria que volverán a cursar el grado cuando al concluir el ciclo escolar tenga 5 o más disciplinas no acreditadas, es decir dan la libertad de reprobar gran cantidad de materias.
Lo más grave es entorno a las calificaciones “la alumna o el alumno será acreditada(o) cuando obtenga un promedio final mínimo de 6 en cada disciplina que conforman los campos formativos”.
El conocimiento de los retos de una generación pospandemia responde muchas preguntas como país, ¿Por qué no somos competitivos?,¿Por qué no hay desarrollo?, ¿Por qué no hay industria de ciencia y tecnología mexicana? La respuesta es simple, nunca se ha apostado por la calidad educativa.
Síguenos en nuestro canal de difusión:

