Por: Brenda Ponce
Nos enseñaron que el abuso de poder es el jefe que golpea la mesa, el político que roba, el policía que extorsiona.
Pero la psicología nos dice algo más inquietante: el abuso de poder más efectivo nunca necesita gritar.
Funciona en 3 pasos que casi nadie nota:
1. No te quita libertad, te hace sentir que no la mereces.
No te prohíbe hablar. Te interrumpe tanto, te corrige tanto, te hace sentir tan ignorante cuando opinas, que un día tú solo dejas de opinar. Se llama indefensión aprendida. No es que no puedas, es que tu cerebro ya aprendió que intentar es inútil.
2. No te obliga, te hace cómplice.
El experimento de Milgram demostró que el 65% de la gente obedece una orden cruel si una autoridad se lo pide. ¿Por qué? Porque el abusador no dice “hazlo”, dice “tú y yo sabemos que esto es necesario”, “confío en que tú sí entiendes”. Te convierte en parte de su círculo. Y una vez que eres cómplice, ya no puedes denunciarlo sin denunciarte a ti.
3. No te controla con miedo, te controla con migajas de validación.
El poder abusivo rara vez castiga todo el tiempo. De vez en cuando te da un premio: un “muy bien”, una sonrisa, un permiso, una palmadita en el hombro. Tu cerebro, que está hambriento de aprobación, libera dopamina con esa migaja. Es el mismo circuito de una máquina tragamonedas. Y por esa migaja, aguantas 10 humillaciones. La psicología lo llama reforzamiento intermitente. Es la base de toda relación abusiva.
Por eso el abuso de poder es tan difícil de denunciar.
Porque la víctima no siempre se siente víctima. A veces se siente culpable, confundida, incluso agradecida.
El jefe que te humilla frente a todos y luego te dice en privado “es que yo te exijo porque sé que tú puedes dar más”.
El servidor público que te hace dar 10 vueltas y luego te “hace el favor” de ayudarte.
El policía que te detiene sin razón pero te “perdona” la multa.
No te están haciendo un favor. Te están entrenando.
El antídoto contra el abuso de poder no es la rebeldía explosiva. Es la lucidez.
Pregúntate esto hoy:
¿Dónde estoy pidiendo permiso para algo que es mi derecho?
¿A quién le estoy agradeciendo por no hacerme daño?
Cuando respondas eso, vas a ver el abuso donde antes solo veías… “así son las cosas”.
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