Radical

Radical

Por: Mauricio Hernández Sarvide

Cuando hablamos del Rock & Roll británico de los años 70, nos imaginamos bandas, destrucción, irreverencia, excesos, guitarras saturadas, ropas ajustadas y extravagantes, junto a un montón de volumen. Pero también existió la delicadeza: las melodías de los sintetizadores con mil efectos, la batería a todo ritmo y, en este caso, una voz poderosa, magnífica y rasposa, nacida en Inglaterra, pero de ascendencia escocesa al 100%.

Rod Stewart fue uno de los mayores símbolos de la música durante su larga carrera. Sus letras e innumerables hits pusieron a toda una generación a cantar, bailar, amar y soñar. Sobre todo, esta última. Hoy, navegando entre mi extensa librería musical, encontré una joya que, como muchas de esa época, sigue teniendo relevancia y vigencia hoy.

Young Turks es una canción que combina sintetizadores, rock y un mensaje poderoso que, junto a un ritmo pegajoso, hace que se vuelva parte de tu playlist con solo una escuchada.

Esta obra habla, más que de una historia de amor, de una de libertad. Sus versos nos cuentan cómo Billy y Patti, dos jóvenes, escapan. Hablan del dolor de no sentirse escuchados, de estar hartos de su situación actual y de huir juntos como una forma de salvación.

Conforme avanza la canción, se observa y narra el cambio que están experimentando ahora que viven solos: sus nuevas expresiones de identidad, sus trabajos, su búsqueda de algo mejor y el refugio que representa atravesar dicha transformación, siempre con el otro esperándote con los brazos abiertos.

Justamente esa es la metáfora de la canción: el contraste de la pesadez de volverse adulto junto a quien quieres, mientras tratas de ser libre. Habla de crecer, de tener un nuevo espacio y de dos corazones que gozan de hacer su tarea principal en nuestro cuerpo (románticamente hablando): amar.

“Because life is so brief and time is a thief when you’re undecided, and like a fistful of sand, it can slip right through your hands”. Este verso retoma la efimeridad de la vida: que es breve y que el tiempo es un ladrón cuando estás indeciso; como un puño de arena, se te puede ir de las manos.

Entonces, tenemos una canción que habla del tiempo, del amor, de la transición a la adultez, de un refugio y de la libertad. Todo en cinco minutos y un poquito más de rola.

Rolas así son las que da gusto encontrarse mientras escuchas música en aleatorio. No solo la disfrutas, sino que te hace pensar, reflexionar y, con suerte, hasta modificar tu perspectiva de la vida.

A estas alturas, todos sabemos que la vida, en efecto, como dice Rod, es breve y finita. Algún día simplemente ya no seremos. Supongo que existir es como un préstamo que hace nuestra alma antes de ir hacia otro lugar, como si vivir fuera solo una parada en un viaje más grande. Por eso es importante hacer que nuestra presencia aquí cuente.

No para los demás, llenando expectativas ajenas, sino para uno mismo, para estar satisfecho una vez que ya no seamos más, antes de que el tren parta a la siguiente estación. En ese sentido, es menester ser osados, resilientes, pero sobre todo pacientes.

Sí, la vida es breve, pero la tenemos. El tiempo pasa, pero también tenemos la oportunidad de elegir qué hacer con él. Por eso la canción dice: “Time is on your side”. El tiempo está de nuestro lado.

Eso es algo que muchas veces nos sucede, en especial a los jóvenes: creemos que es necesario hacer todo y hacerlo ya. Pero no, aún seguimos existiendo, así que no es tarde.

Es momento de ser radical y salir de ese aprisionamiento que llamamos tiempo. En lugar de verlo como un enemigo, es necesario verlo como un amigo. Así nos liberaremos y dejaremos que lata un poquito más nuestro joven corazón.

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