Estrellas para dormir

Estrellas para dormir

Por: Mauricio Hernández Sarvide

El reloj marca las 8 de la noche. Llegas a casa después de un día extenso y solo puedes pensar en lo fatigado que te sientes. Avientas tu maleta, sin importarte mucho dónde caiga; cuelgas tus llaves y observas el sillón, que hoy se ve más cómodo que nunca. Por fin te sientas, subes los pies, prendes la tele para ver qué hay y, si no hay nada, abres Netflix y ves un capítulo de tu serie.

Cenas cualquier cosa que no requiera demasiada energía para prepararla. Recoges tus trastes y te retiras a tu habitación. Te metes entre las cobijas y te dispones a dormir, porque mañana hay que salir temprano otra vez.

Tu cuerpo pide a gritos descansar, pero una parte de ti no te deja entrar al mundo de los sueños. Algo sigue haciendo ruido. Algo incesante. Casi tiene voz propia, no tan ruidosa, solo lo suficiente para mantenerte despierto. Lo peor es que esa voz no es ajena: es tu mente y tus pendientes que no te dejan dormir.

Todos hemos estado en esa contemplación casi eterna antes de acostarnos. Pareciera que todas las preocupaciones esperan el momento preciso en que queremos descansar: pagar la luz, el agua, la renta; entregar un proyecto; querer hacer ejercicio; ir a ver a la familia porque hace mucho que no los ves; hacer ese trámite que ya urge; hacer cuentas; pagar las tarjetas; reordenar tu vida, etc.

Esa incomodidad nos hace recurrir a técnicas milenarias para silenciar la cabeza y finalmente poder dormir, como contar ovejas. Aunque esta vez, en lugar de ovejas, contaremos estrellas.

Ryan Tedder, vocalista de la banda OneRepublic, se vio agobiado en 2011 por todas estas preocupaciones y, en medio de su martirio, decidió musicalizar su sentir y nos regaló “Counting Stars”.

En esa época, Ryan se hospedaba en casa de Beyoncé y Jay-Z mientras trabajaba con ella en su próximo álbum. Fue justo en una de esas noches cuando se inspiró para crear esta obra. Sin embargo, la canción salió a la luz hasta 2013 con el álbum Native.

La lírica habla acerca de estas preocupaciones de la vida: la frustración, la lucha constante por cumplir sueños, la transición a la adultez, el dinero, las lecciones aprendidas y cómo contar estrellas es una metáfora de un futuro mejor.

No obstante, tiene otro punto medular que armoniza con toda la idea de la canción y que redondea la experiencia de ser joven y sobrevivir, reflejado en este verso: “Everything that kills me makes me feel alive” (todo lo que me mata me hace sentir vivo). La frase refuerza la idea de que, justamente cuando se es joven, los vicios y las cosas que nos hacen daño pueden añadir una pizca de emoción a la vida misma. Por ello se repite en el precoro de la canción.

Personalmente, escuché la canción cuando era más joven y todas esas aflicciones de las que Ryan habla parecían lejanas. Hoy creo que todos, adultos, jóvenes o cualquiera responsable de sí mismo, las comprendemos y las sentimos. Pero, ¿Qué nos queda? Queda seguir, queda intentar e intentar. Ordenar, limpiar, trabajar, pero sobre todo confiar. Si estás haciendo todo lo humanamente posible por salir adelante, ¿Qué más puedes hacer? Está bien ser ambicioso, pero la autoexigencia puede aniquilar los pequeños logros de cada día.

Sí, llegaste cansado, pero llegaste a tu techo. Sí, llegaste cansado, pero pudiste sentarte. Sí, llegaste cansado, pero te sobró tiempo para ver Netflix. Sí, llegaste cansado, pero tenías comida para cenar. Sí, llegaste cansado, pero tienes una cama donde descansar. Sí, no puedes dormir, pero todo lo que tienes pendiente tendrá solución. Siempre la tiene.

Llegaste cansado, pero te preparas para otro día mientras sueñas con algo mejor que hoy. Estás cansado, pero, como tip, en vez de contar ovejas, cuenta estrellas para dormir.

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