Por: Licenciado en derecho Carlos Alberto Gómez Ramírez
Saludos a todos nuestros lectores. En esta ocasión hablaremos de un tema interesante e importante: los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Estos derechos los adquieren nuestros menores por el hecho de que todo ser humano nace con derechos y libertades fundamentales inherentes a las personas. Actualmente, nuestras leyes garantizan estas normas en estricto derecho a los niños, y describiremos a continuación algunos de ellos.
Vamos a hablar del derecho a vivir en familia. Este derecho reconoce que todo niño no puede ser separado de su familia, de las personas que ejerzan su patria potestad o de sus tutores, salvo en casos muy graves y con una orden de una autoridad judicial competente. Es importante destacar que vivir en familia es lo más sano para un niño, ya que de ahí radica su sano desarrollo tanto psicológico como en su integridad personal.
El derecho a ser prioridad está establecido para otorgarles protección y auxilio, siendo atendidos antes que los adultos. Esto quiere decir que, en una situación de emergencia, un niño tendría prioridad de ser salvado o atendido en su integridad antes que los adultos.
El derecho a la identidad de los menores de edad consiste en tener certeza en cuanto a un nombre y apellidos desde su nacimiento, registrados e inscritos en un Registro del Estado Familiar; tener la nacionalidad conforme al país en que hayan nacido, acorde a las normas de la Constitución; así como pertenecer a un grupo cultural y compartir con todos sus integrantes costumbres, creencias y lenguas.
El derecho a la educación es muy importante para los niños, niñas y adolescentes. En este caso, la Constitución Política de la Nación les atribuye el reconocimiento de gozar de una educación de calidad y garantiza el acceso a la misma. Todo niño cuenta con el acceso a una escuela en donde se garanticen sus necesidades de conocimiento y desarrollo intelectual.
El derecho a la no discriminación quiere decir que no debe discriminarse a ningún niño, niña o adolescente, ni restringir o limitar sus derechos por razón de origen étnico, nacional o social, idioma, sexo, edad, discapacidad, condición económica, estado de salud, religión, opiniones, preferencia sexual, estado civil o cualquier otra condición que atente contra su dignidad humana. Es importante destacar que, en la actualidad, las escuelas e institutos de educación han garantizado de manera satisfactoria estos derechos, ya que se encuentran reconocidos por nuestras leyes y ningún niño debería ver menoscabados sus derechos.
Un derecho muy importante para un niño es el acceso a una vida libre de violencia y la protección de su integridad personal. Esto quiere decir que debe contar con las condiciones y garantías para no sufrir ningún tipo de violencia, tanto psicológica como física. Como sociedad, padres o familiares del menor, debemos tutelar su protección y, en el momento en que veamos que un menor de edad está en peligro, hacer lo pertinente para protegerlo y reportarlo a las autoridades.
El derecho a la igualdad jurídica y al debido proceso se consagra en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en normas secundarias que garantizan los derechos del debido proceso en beneficio de los menores. Los niños cuentan con protección de oficio por parte de los jueces, así como del Ministerio Público. Cuando se trate de alguna violación a los derechos de los niños, las autoridades deben intervenir para defenderlos, aunque el denunciante haya omitido señalar alguno de sus derechos vulnerados.
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