Por: Brenda Ponce
Ana siempre había sido una persona alegre y optimista. Le encantaba leer, pintar y pasar tiempo con sus amigos. Pero después de la muerte de su madre, algo cambió. Una niebla gris se asentó sobre su vida, haciendo que todo pareciera más oscuro y difícil.
Al principio, Ana pensó que era solo tristeza. Pero a medida que pasaban los días, semanas y meses, se dio cuenta de que no podía sacudirse la sensación de vacío y desesperanza. Dejó de hacer las cosas que le gustaban, se aisló de sus amigos y se sumergió en un mar de pensamientos negativos. “¿Qué sentido tiene todo esto?”, se preguntaba constantemente. “¿Por qué debería levantarme de la cama?”.
Ana se sentía como si estuviera atrapada en una trampa, sin salida. La niebla no se levantaba y ella no sabía cómo hacerla desaparecer. Un día, Ana decidió buscar ayuda. Habló con un terapeuta que le diagnosticó distimia, un trastorno del estado de ánimo crónico. Comenzó a asistir a terapia y a tomar medicamentos para manejar sus síntomas.
Poco a poco, Ana comenzó a sentirse mejor. La niebla no desapareció por completo, pero se hizo más ligera. Aprendió a vivir con ella, a encontrar momentos de alegría y a no dejar que la distimia la definiera.
“La distimia es como una sombra que te sigue a todos lados”, dice Ana. “Pero no tiene que
ser una condena. Hay ayuda, hay esperanza. Y aunque la niebla no se levanta del todo,
puedes aprender a vivir con ella”.
¿Qué es la Distimia?
La distimia es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por una depresión crónica de baja intensidad. A diferencia de la depresión mayor, la distimia es menos severa pero más prolongada, con síntomas que pueden durar años y afectar significativamente la calidad de vida. Desgraciadamente, muchas personas viven sin saber que la padecen; asumen su estado de ánimo como parte del estrés o el cansancio de sus actividades, pero la realidad es otra.
Los síntomas de la distimia pueden incluir:
- Estado de ánimo deprimido durante la mayor parte del día, la mayoría de los días.
- Pérdida de interés en actividades que solían ser placenteras.
- Fatiga o falta de energía.
- Baja autoestima.
- Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
- Cambios en el apetito (pérdida o aumento de peso).
- Problemas de sueño (insomnio o hipersomnia).
- Sentimientos de desesperanza.
¿Cómo saber si la padezco? Si experimentas algunos de estos síntomas durante al menos dos años (un año en niños y adolescentes), es posible que estés padeciendo distimia. Es fundamental consultar con un profesional de la salud mental para obtener un diagnóstico preciso.
Causas comunes:
- Factores genéticos.
- Estrés crónico.
- Traumas o eventos estresantes.
- Problemas de salud mental coexistentes.
- Factores psicológicos, como personalidades pesimistas o con baja autoestima.
Tratamiento: El tratamiento suele involucrar una combinación de terapia psicológica y medicación. Es importante buscar ayuda profesional para manejar los síntomas y mejorar la calidad de vida. La vida debe ser para tener días felices, con colores, esperanza, proyectos y metas por cumplir; si te sientes diferente, no olvides buscar ayuda.

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