Por: Mauricio Hernández Sarvide
¿Qué es la felicidad? Para algunos es conseguir esto o aquello. Para otros, la felicidad se basa en experimentar sensaciones. Entonces, ¿por qué englobarla en una sola definición? Sería muy cuadrado, muy impositivo e igualmente totalitario; sin embargo, existe una respuesta: el sistema.
Nuestro entorno capitalista nos exige esforzarnos todos los días, pero no por algo intangible como la felicidad, sino por algo visible como lo material. Algo comprobable, un objeto, un no sé qué, que nos confirme y reafirme que nuestro esfuerzo vale la pena. Quieren que trabajes por una falsa felicidad, hacer todo lo que debes para obtener lo que no necesitas ni lo que en realidad quieres.
Este pensamiento es impuesto por toda la sociedad y ha coexistido con nosotros durante años. Afortunadamente, hay quienes se han dado cuenta de esta imposición y, a través del arte, nos llaman la atención.
Jungle es una banda británica conformada por Lydia Kitto, Josh Lloyd-Watson, Tom McFarland, Fraser MacColl, George Day, Dominic Whalley, Rudi Salmon, Andro Cowperthwaite y Nat Zangi. Su sonido se inclina por la electrónica, el R&B, soul y Funky, entre muchos géneros más.

Se distinguen por tener vibras en sus canciones tanto alegres como melancólicas y profundas. Ejemplo de ello es su sencillo “Happy Man” de 2018. Habla sobre aquella imposición del concepto de felicidad que tenemos arraigada y que nos fue adoctrinada desde que nacemos: tener un carro, una chica linda, un buen trabajo, junto a miles de cosas materiales más.

Esta canción, según diversas fuentes, alude a una llamada de atención a las nuevas generaciones a despertar y resignificar su propia felicidad. Justamente en un verso lo ejemplifica de manera excepcional, me atrevo a decir: I’ve given everything to be a happy man (He dado todo por ser un hombre feliz también). Pero ese hombre no es realmente feliz, si no que solo lo está porque esa felicidad es la aceptada por la sociedad. ¿Dónde queda la autenticidad en ello?
Dentro del hit se explora la impotencia, la felicidad como concepto arraigado, esa constante lucha de perseguir lo que los demás definen como felicidad y cómo esto hace que el consumo se vuelva una nueva forma de ser feliz, cuando en realidad existen más formas de serlo y, además, son más duraderas.
Al principio mencioné dos tipos de felicidad, que se resumen en perseguir objetos y en perseguir sensaciones. Personalmente me inclino por la segunda opción, así como Jungle.
¿De verdad es necesario trabajar para comprar? ¿No sería mejor trabajar para experimentar? La invitación que nos hacen estos británicos disruptivos es justamente esa: sentir y fluir en lugar de poseer. Al fin y al cabo, esa pertenencia cesa el día que nos retiremos de este plano.
Valdría la pena preguntarse entonces ¿qué persigo?, ¿qué me hace sentir presente, pero, sobre todo, vivo? Los integrantes de Jungle lo tienen claro: perseguir materialismo es una condena. Mejor liberarnos y encontrar la propia felicidad.
Al final del camino recordaremos más aquello que alguna vez nos llenó el alma, que lo que simplemente fue una tapadera para un vacío impuesto que, se supone, hay que llenar.
Mejor hay que ser auténtico. Eso material que persigues tiene fecha de caducidad, pero eso que tu corazón anhela no la tiene. Tú ya sabes qué es. Y si no lo sabes, qué fortuna y qué emocionante enfrascarse en esa búsqueda. Tarde o temprano lo descubrirás. Experimentando, la felicidad llegará.
Síguenos en nuestro canal de difusión:

