El peso de las personas

El peso de las personas

Por: Mauricio Hernández Sarvide

La vida está plagada de momentos difíciles. Muchas veces más de los que uno puede soportar. Pareciera que lo único común que tenemos todos los seres humanos es la vivencia de una desgracia, de un cataclismo casi inevitable. Como si el dolor fuera el “cover” para esta fiesta llamada vivir.

No siempre está presente, afortunadamente. Sin embargo, aún en circunstancias trágicas, se nos otorga una parte de libre albedrío, es decir, podemos elegir cómo pasar estas tormentas. No obstante. el dolor no es malo, de hecho, casi siempre deja lecciones valiosísimas y lejos de torturarnos, su propósito radica en hacernos crecer en muchos sentidos, casi necesariamente.

“50/50” (2011) es una historia del director Jonathan Levine, protagonizada por Joseph Gordon-Lewitt, Seth Rogen, Anna Kendrick y Anjelica Huston, entre otras estrellas del cine.

La trama nos cuenta la vida de Adam. Una persona común y corriente que trabaja en la radio contando historias. Su vida es sencilla, trabaja, tiene una novia linda y sale con su amigo Kyle de vez en cuando.

Un día se despierta con un terrible dolor de espalda que ya lo acongojaba desde hace tiempo atrás. Luego de una consulta médica y de realizarse los estudios pertinentes le descubren un tumor maligno en desarrollo, que, en otras palabras, quiere decir: cáncer.

Al principio lo toma con calma. Avisa a su novia, a su amigo y finalmente a su madre con quien tiene una relación distante debido a que siempre está preocupado por él y es demasiado insistente en velar por su bienestar. Pero a Adam eso le molesta.

Por recomendación médica empieza a asistir a las quimios y a terapia psicológica para lidiar mejor con su nueva enfermedad. En las quimios hace dos nuevos amigos y en terapia conoce a la Dra. Katie, quien aún es novata y casi primeriza en dar consulta para personas con un mal de semejante magnitud, pero con quien gradualmente entabla algo más que una amistad.

Adam se siente abrumado por toda la lástima que le empieza a tener la gente cada que cuenta su triste historia y como de la nada su cuerpo empezó a decaer. Se rapa la cabeza, empieza a perder peso, color, pero sobre todo empieza a vislumbrar la idea de su próxima muerte y ahí es dónde todo empieza a cambiar realmente para él.

Paulatinamente, empieza a concientizarse acerca de todo y todos lo que lo rodean. Descubre que su novia es una pésima persona y que además lo engaña, pero cuando se siente más solo es cuando sus verdaderos allegados dan la cara por él.

Consigue arreglar las cosas con su madre, se enamora de su terapeuta y observa cómo su amigo realiza hasta lo imposible para mantenerlo contento y distraído de su enfermedad. Adam empieza a valorar a la gente que no lo abandona y que sabe que siempre estarán ahí para él y siente miedo por dejarlos si es que le toca morir. Aunque esperemos que no sea tarde porque tiene una cirugía en la mañana de la que depende su vida.

Esta película nos enseña que, más allá de lo importante que es afrontar nuestras emociones a tiempo, es aún más valorar a quienes tenemos cerca. Todos tenemos problemas. Muchas veces no los decimos para no saturar a quienes queremos. Pero hasta cierto punto es egoísta cargar con todo solo, sabiendo que tenemos a quien contarle o a quien pedirle ayuda.

Ese es uno de los puntos centrales, saber cuándo pedir ayuda y no resignarse a que la vida se encargará de resolver todo. Pedir socorro no es una debilidad, es una fortaleza, como dicen por ahí.

Vale la pena reflexionar si todo fuera al revés, es decir, que nuestros allegados sufrieran y no nos lo dijeran. No sé tú, pero yo me enojaría por no ser tomado en cuenta. Por eso es importante darnos la oportunidad de compartir nuestras dolencias, así inherentemente se aligeran, así es como podemos ayudar y ayudarnos, así reconocemos el peso de las personas en nuestra vida.

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