Por: Priscila Martínez Ramírez
En nuestra época se habla mucho de igualdad, pero a veces se nos olvida que también es importante hablar de las diferencias entre hombres y mujeres, cuestión que beneficia a todos. Por ejemplo, el trabajo en relación con la maternidad y la paternidad: la mujer necesitará permisos de lactancia mientras que el hombre no.
En la educación debería ocurrir lo mismo considerando que el cerebro masculino y femenino son diferentes; el cerebro es el principal órgano del sistema nervioso central y sus funciones cognitivas y emocionales abarcan: la atención, memoria, lenguaje, razonamiento y emoción. Asi de importante es.
Un artículo de Proceedings of the Nacional Academy of Sciences of the United States Of America. Titulado “Sí, hay un cerebro femenino y uno masculino: Morfología versus funcionalidad” de Marek Glezerman, dice:
“Funcionalmente, los cerebros de las mujeres y los hombres son de hecho diferentes. Las propias células cerebrales difieren cromosómicamente. Los datos científicos disponibles en cuanto al efecto crucial de la testosterona en el cerebro masculino en desarrollo son abrumadores”
Pero ¿Cómo impacta? Para ello cito el estudio “Diferencias cognitivas sexuales y asimetría hemisférica: una revisión crítica de 40 años de investigación” del 2018:
“La mayor diferencia cognitiva sexual, se observa en la rotación mental. Numerosos estudios y metaanálisis revelan de forma unánime una ventaja masculina, también en la comprensión de principios espaciales abstractos, en tareas que requieren percibir objetos, caminos o configuraciones espaciales y el razonamiento mecánico. Afirma que es más probable que los hombres se encuentren en el extremo superior e inferior del rendimiento en una sola tarea.
Revela ventajas femeninas: la memoria de ubicación de objetos, la memoria verbal, fluidez verbal, finalmente, las mujeres parecen sobresalir en tareas relacionadas con el rendimiento lector”.
Actualmente el sistema educativo en nivel básico favorece a las mujeres pues se prioriza la memorización, el diálogo en equipo y valora las habilidades de lecto escritura. Además, según el INEGI el 70% de los maestros de educación básica son mujeres, dejando a los hombres con pocos referentes masculinos a lo largo de su vida académica.
Una propuesta interesante que merece ser visibilizada es la educación diferenciada, la cual ofrece un proceso de enseñanza-aprendizaje basada en el tipo de desarrollo y capacidades por sexo.
Entre los argumentos de las escuelas que practican este modelo se encuentra: que las mujeres maduran más rápido que los hombres de forma cognitiva y física, que las mujeres prefieren y retienen más los datos anecdóticos y subjetivos y por el contrario, los varones, prefieren ser objetivos e ir a la información concreta como fechas y números (Panamericana A.C., 2026).

Si bien la educación diferenciada responde a las necesidades por sexo también es fundamental que en todas las escuelas se consideren los métodos y evaluaciones adecuadas que permita que hombres y mujeres tengan éxito académico.
Actualmente los hombres son quienes más abandonan la escuela, incluso las mujeres se gradúan en mayor cantidad de las Universidades, por ello vale la pena cuestionarnos si la “igualdad de género” que hoy se busca en realidad no es paritaria cuando los que se encuentran en desventaja son los hombres.
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