Parar la búsqueda

Parar la búsqueda

Por: Mauricio Hernández Sarvide

Recuerdo que hace algún tiempo, por azares del destino, busqué en internet cuáles eran las señales físicas y psicológicas que emite nuestro cuerpo cuando nos gusta alguien. La encargada de contestarme fue Génesis, la IA de Google. Me dio una respuesta amplia, pero no fue nada que no hubiera visto antes en otro lado, sudoración en las manos, pupilas dilatadas, búsqueda de contacto físico constante, postura hacia adelante, acomodarse el cabello, mariposas en el estómago… En fin, casi todos los clichés que nos enseñan las comedias románticas.

Pero sí, así con esas y más sensaciones. Así resiente el cuerpo cuando te gusta alguien, por algo lo retratan de esas maneras en el cine y en el arte en general. Aun así, yo buscaba algo más en ese momento, algo que no pude encontrar y que era mi consigna original, ¿cómo saber cuándo te gusta alguien? ¿qué es lo que cambia en el cuerpo? La verdad no quise ahondar más, había muchos artículos y respaldo científico que me brinqué para posteriormente desistir de mi búsqueda.

Sin embargo, debido a que uno nunca lee los términos y condiciones del entorno digital, mi Spotify ya sabía qué buscaba y navegando entre playlists, encontré una canción que contestó mis dudas y que gracias a eso se convirtió en la inspiración del texto de hoy.

“Perfect Strangers” del dj Jonas Blue junto a JP Cooper, salió en el ya lejano 2016. Sus versos se centran más que en la atracción, en la aceptación del gusto por el otro, todo al ritmo del electro pop de hace 10 años.

La letra es puro romanticismo manejado con un mensaje a simple vista simple y sutileza, pero que en ocasiones es difícil llevar a la práctica.

Al principio nos habla de la decisión de ir por todo y de no perder el tiempo. Luego proceden con una serie de preguntas que nos invita a cuestionarnos tanto las posibilidades como las imposibilidades de que te guste alguien. Además, alude a otro protagonista de algunas de estas columnas, el tiempo. No lo menciona directamente, pero refiere en muchas partes de la canción a posibilidades futuras. No por nada la palabra que más se repite de la letra es “maybe”, que, traducida al español, significa tal vez. Sin embargo, aquí lo utilizan, más que como una oportunidad, como una expectativa a futuro, reconociendo la fragilidad que conlleva un vínculo romántico entre dos personas y la esperanza de que “funcione”.

Considerando la historia que nos cuentan, los protagonistas no tienen tanto tiempo de haberse conocido, pero son afines, hay algo ahí, por eso la canción se traduce como “perfectos extraños”.

Yo lo trasladaría de manera más literal y en español a: no sé mucho de ti ni qué pase después, pero me haces sentir cosas y quiero estar contigo. Es como decía un portal en inglés donde encontré los lyrics de la canción, es una invitación a no sobre pensar tanto, ese es el mensaje de esta obra.

Allá afuera en cuanto al amor y las relaciones, todo es un campo minado de peros. “Sí me gusta, pero…” Confieso que he sido oyente y locutor varias veces de esa frase. Sí, existen muchos desperfectos que no se deben pasar por alto al conocer a otr@ pero en el fondo, después de cada vínculo que termina, somos cada vez más precavidos. Nos da más miedo entrar de lleno por todo lo que conlleva abrir el corazón, por la vulnerabilidad que se debe mostrar y porque tenemos miedo a que algo salga mal y salir lastimad@ una vez más.

Pero Jonas y JP nos invitan a restarle importancia a todo eso. Nos enseñan que a veces, no hay que pensarle tanto. Si conoces a alguien, te atrae, salen, la pasan bien, coinciden en mil cosas y se siente ese “algo” de manera incontrolada e involuntaria (sobre todo lo último), ¿para qué buscar más? Tal vez, quizás, ya encontraste a tu “perfect stranger”.

Síguenos en nuestro canal de difusión:

https://whatsapp.com/channel/0029VbAa7Ek3GJP4HI31JY3N

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *